Conoce nuestra zona visitando los lugares más interesantes y emblematicos, descúbrelas con nosotros en nuestras visitas guiadas o disfruta de ellas a tu manera, si vienes por la campiña sur al sur de Extremadura o por Llerena, te recomendamos que visites Valle de los Molinos, Mina de la Jayona, ciudad monumental de Llerena , Alcazaba de Reina, Ermita del Ara “la capilla sixtina de Badajoz”, etc… estos son algunos de los muchos rincones con encanto que tenemos por aquí.

Valle de los Molinos

En un entorno privilegiado al sur de Extremadura encontramos el valle de Los Molinos, donde se mezclan paisajes excepcionales, típicos de Sierra Morena.
Los Molinos recibe su nombre de la bella y antigua tradición harinera que se llevaba a cabo en la zona. El valle contenía una serie de Molinos de harina., que nos hablan de
esta tradición. El valor etnográfico que hoy poseé Los Molinos y la naturaleza que rodea al valle se mezclan en un marco incomparable.
En la ribera de los molinos, que circula encajonada en este valle, encontramos adelfas, cañas ,zarzas… escoltan el cauce de La Rivera, mientras álamos y nogales dan sombra al vasto terreno que alberga el valle. Esta vegetación de tipo canuto es propia de los ancestrales paisajes que han sobrevivido hasta hoy. Los Molinos se conjuga con el resto del entorno definiendo la exquisita belleza natural de Extremadura.
Caminando alrededor del valle se descubre la hermosa dehesa extremeña donde reinan señoriales encinas y tramos de monte bajo mediterráneo, así como cultivos de cereales,v olivares y viñedos.
Los Molinos. Respira Extremadura.

 

Llerena

“Llerena, lugar nobilísimo, cabeza de la provincia de León en Extremadura, situada en las raíces de Sierra Morena, feliz de sitio, fértil de suelo, sano de cielo, soberbia de casas, agradable de calles, abundante de hermosas, llena de caballeros y letrados y de tan raros ingenios, que apenas necio podrá hallarse uno.”

 

Luis Zapata de Chaves

“Libro de Cetrería”.

Siglo XVI.

Llerena, declarada conjunto historico artistico desde 1996, nos sorprende por los multiples recooridos que podemos hacer en torno a esta ciudad. perduran algunos lienzos de sus antiguas puertas se conserva la de Montemolín. El elemento más representativo de la ciudad lo constituye el conjunto formado por la Plaza Mayor y la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, una de las construcciones más bellas y conocidas de Extremadura. Dentro de la plaza se integran también el Ayuntamiento y otros edificios que continúan la secuencia de soportales y arcadas.
Otros monumentos de gran interés histórico y artístico son la iglesia de Santiago, la sede de la diócesis del priorato de San Marcos de León, la casa de Luís Zapata, las iglesias del Rosario, Espíritu Santo y la Merced e innumerables ermitas, conventos, palacios y casas solariegas que convierten a la ciudad en uno de los más abigarrados y hermosos conjuntos arquitectónicos de Extremadura. Otro de los aspectos significativos de la ciudad es el arte mudejar que se representa en la misma.

Está situada al Sur de la provincia extremeña de Badajoz a 641 metros de altitud sobre el nivel del mar, a los pies de la sierra de San Miguel.

Hasta pocos años no hemos comenzado a tener vestigios arqueológicos suficientes de épocas anteriores a la Edad Media para hacernos una idea concreta de la forma de vida de los primeros pobladores de nuestra comarca, si bien, recientemente algunas interesantes investigaciones nos han proporcionado gratas sorpresas con la localización de ciertos objetos de procedencia humana que centran el campo de investigación en la zona de la Madrona que se pueden ubicar en los períodos del Paleolítico Medio y el Calcolítico.

Para muchos historiadores el comienzo de Llerena como núcleo urbano se produce en los alrededores de la Fuente Pellejera, sin ponerse de acuerdos cual fue la primera denominación como tal núcleo. Para unos Allarias, Ellerina para otros, Ellerena para algunos más, en fin, todos especulan con los posibles toponímicos de nuestra ciudad. La Llerena árabe la localizan en los restos existentes en el interior de la torre y en algunos lienzos de la muralla que circundaba la población.

Llerena comienza a tener su protagonismo a partir de su reconquista en el siglo XIII, y aunque para algunos investigadores no tuvo un importante protagonismo, para otros fue pieza fundamental como plaza principal en la conquista cristiana de toda la zona. Pelay Pérez Correa, Maestre de la Orden de Santiago, desde la alcazaba reconquistada de Reina, comienza a sentar las bases de la administración militar y civil de toda la comarca y también fue el primer impulsor de lo que fue la Provincia de León de la Orden de Santiago en Extremadura, siendo Llerena la población que ocupó la cabeza durante varios siglos.

Pero esta comarca se encontraba casi despoblada, con unos inmensos territorios que había que ocupar con gente para adquirir seguridad y a la vez explotar tan importantes dehesas y tierras de calidad. En aquella época era la fuente principal del sustento de los pueblos, y Llerena, poco a poco se va convirtiendo en el centro natural de la comarca y sus muros alojan a los más importantes Maestres de la Orden de Santiago, que la eligen como residencia temporal. El primero de ellos, el infante don Fadrique (1342-1358), hermanastro del rey Pedro I el Cruel, y le siguieron don Palacio JusticiaPedro Fernández Cabeza de Vaca (1382-1387), don Enrique García Fernández de Villagarcía (1385-1387) que fabricó posteriormente su castillo en la vecina Villagarcía de la Torre, Lorenzo Suárez de Figueroa (1387-1409) enterrado en la iglesia de Nuestra Señora de la Granada y el último de los Maestres de la Orden, don Alonso de Cárdenas (1480-1493).

No cabe duda que la presencia de tan importantes caballeros ejercieron una gran influencia a la hora de promocionar el desarrollo de la población, y por ello se tiene constancia de la celebración en Llerena de Cortes en el año 1340 por el rey Alfonso XI de Castilla, así como sucesivos capítulos generales y particulares de la Orden con la asistencia de todos los Comendadores.

A partir de entonces, en Llerena se produce ese cambio en todos los aspectos económicos, sociales y culturales que la convierten en el más importantes centro administrativo de la provincia de León en Extremadura y junto a Mérida adquieren la hegemonía y adquiere la sede de la Mesa Maestral de la Orden y es la población principal de más de 30 pueblos que se gobiernan desde Llerena y en el orden religioso dependen del Prior de la Orden de San Marcos de León, siendo nuestra ciudad durante algunas temporadas la residencia del Prior.

Los sucesivos Maestres de la Orden proporcionan a Llerena los medios necesarios para dotarla de los servicios civiles y religiosos precisos, por ello Lorenzo Suárez de Figueroa recibe la licencia para celebrar las ferias de San Mateo el 21 de septiembre, construye la capilla de la Trinidad en la iglesia de la Granada, los bastimentos y termina el edificio destinado a Casa Maestral o el convento de Santa Elena; don Enrique García Fernández de Villagarcía construye el castillo de la vecina localidad de Villagarcía de la Torre y se convierte en el patrono de la capilla mayor de la iglesia de Santa María y decide ser enterrado en ella.

Don Alonso de Cárdenas construye sobre el solar ocupado por la ermita de San Pedro la iglesia de Santiago, y dota al recinto amurallado de algunas de las puertas más importantes de la ciudad.

 

Durante los años sucesivos a la reconquista se asientan en Llerena gran cantidad de familias judías apoyadas por la corona por conseguir una mayor repoblación. Estos clanes hebreos convierten a Llerena en un población próspera y con unos nivelesPatio del ayuntamiento muy elevados en los sectores económicos y culturales. Hacia el año 1479, el judío Rabí Mayr consigue de los Reyes Católicos eliminar la prohibición que existía en toda España de celebrar ferias y mercados, y tuvo bastante importancia una escuela de traductores. La aljama de Llerena la formaba casi 600 familias en torno a la zona ocupada por la sinagoga (ermita de Santa Catalina) y la fuente pellejera.

Por aquellos años se vivía plenamente en Llerena una profunda integración de las tres culturales, la cristiana, la judía y la musulmana.

Tras el decreto de expulsión ordenado por los Reyes Católicos en 1492, en Llerena se quedan 125 familias judías que adquieren su cualidad de judeoconversas, que junto con Fregenal de la Sierra se convierten en los núcleos poblacionales de mayor número de cristianos nuevos.

barrio de la morería se situaba en las proximidades de la iglesia de Santiago y estaba constituido por un grupo poblacional al más marginal integrado por obreros del campo y la construcción, si bien también había algunos profesionales dedicados a la danza y la música que amenizaban muchos de los actos sociales.

Con la expansión de Llerena comienza a producirse la construcción de los primeros conventos, el primero del que se tienen noticias es el de Santa Elena, extramuros de la población, que se traslada a las proximidades de ella, junto a la puerta de Reina cuando se funda el de San Francisco por Sancho de Paz. Igualmente van proliferando las ermitas, la de San Lázaro, san Cristóbal, Santa Catalina, San Marcos, San Benito, San Antón o la Concepción.

Al mismo tiempo se van construyendo edificios con fines benéfico sociales destinados a hospitales que se bautizan con los nombres de San Lázaro, Santiago, San Juan, Espíritu Santo y otros.

Uno de los motores impulsores de la evolución de Llerena a finales del siglo XV es el establecimiento del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, gracias a las influencias políticas del licencia Luis Zapata, Consejero y asesor de los Reyes Católicos y también debido a la extensa población hebrea de la Baja Extremadura. Ha sido considerado por muchos historiadores como la institución que formó la región extremeña.

Entre los procesos inquisitoriales más nombrados cabe destacar el iniciado contra los alumbrados o iluminados en la segunda mitad del siglo XVI, amplia y detalladamente estudiado y analizado por el profesor Huerga. Este movimiento herético, basado en la permisión de conductas no muy ortodoxas, por lo general influenciadas por contactos sexuales algo escandalosos, se extendió por algunas zonas de nuestra región y fue perseguido con ímpetu por el religioso fray Alonso de la Fuente, hasta lograr en 1570 un masivo proceso de más de 50 herejes.

Desde comienzos del siglo XVI se produce un gran aumento demográfico que se ve mermado en cierto modo por la emigración al Nuevo Mundo, convirtiéndose no obstante, en el segundo mayor núcleo poblacional de Extremadura en 1591, detrás de Badajoz capital.

 

Muchas familias vivían amparadas por la clase burocrática e institucional, la Mesa Maestral, el Santo Oficio de la Inquisición con más de 50 funcionarios, el Cabildo que contaba hasta con 9 escribanos o Notarios, aparte de los alguaciles, regidores, etc. Pero fundamentalmente estaba el clero que lo componían 297 miembros a finales de la centuria del XVI, y que aportaban los servicios religiosos a las dos parroquias, Nuestra Señora de la Granada y Santiago, y ocho conventos de Llerena, cuatro de monjas, Santa Clara, Santa Ana, Santa Isabel y la Concepción , y cuatro de frailes, Santo Domingo, San Francisco, San Sebastián y el de los Jesuitas.

El resto de la población estaba compuesto por artesanos y agricultores y ganaderos, que convivían en zonas gremiales del casco urbano cuyas calles conservan actualmente sus antiguas denominaciones tras numerosas rotulaciones sufridas a partir de la Segunda República Española. Entre ellas están la calle Zapatería, Curtidores, Caleros, Ollerías, Armas, Cedaceros, Bodegones.

La decadencia de Llerena comienza ya avanzado el siglo XVII, al igual que se produce en el resto de España, debida a crisis política del imperio, propiciada por las inexplicables guerras con nuestros vecinos y el difícil sostenimiento de una infraestructura política y territorial guiada por regentes poco activos y validos aprovechados. También fueron causa de este declive la expulsión de los moriscos, las sucesivas pestes que asolaron Llerena y que la mantenían aislada durante muchas cuarentenas del exterior con el cierre hermético de sus puertas. Pero la mayor lacra la proporciona la guerra con Portugal que merma a nuestra ciudad y esquilma su economía, pero en compensación, recibe el título de ciudad por Felipe IV el 12 de junio de 1641.

Lo más destacable de este siglo para Llerena es la presencia de personajes relacionados con el mundo del arte, Francisco de Zurbarán, a la que honra su presencia entre nosotros la escultura del artista llerenense Ramón Chaparro, recientemente ubicada en la Plaza de España, observando con una viva atención la que fue su casa y la fuente que diseñé en 1618. Tuvimos como vecino de Llerena al pintor de Fuente de Cantos desde 1617 a 1629, y por dos veces contrajo nupcias en nuestra ciudad, una primera con María Páez, con la que tuvo tres hijos, (María, Juan e Isabel-Paula) y la segunda con Beatriz de Morales, una hija llamada Jerónima.

Su actividad artística comienza en Llerena y su comarca, Azuaga, con la confección de la talla de un Cristo en madera, para Zafra, Bienvenida, Fuente de Cantos, Montemolín obras de diversas características hoy desaparecidas en su mayor parte, si bien nos queda en Llerena una impresionante obra original, el “Cristo Crucificado” de la Iglesia de Nuestra Señora de la Granada, recientemente restaurado en Madrid y que formó parte del retablo que fabricó con el entallador sevillano Jerónimo Velázquez en 1636.

 

Destacan en el campo de la enseñanza, la labor realizada por los jesuitas en Llerena, donde formaron a gran número de jóvenes en los campos de la gramática y teología.

 

Queremos resaltar también a la poetisa Catalina Clara Ramírez de Guzmán, una de las más importantes plumas femenina de las letras españolas de aquella época.

Durante el siglo XVIII se produce un cierto aumento en la evolución económica también amparada por la situación nacional a la llegada de los Borbones. El historiador Manuel Maldonado Fernández hace una detallado estudio de esta centuria y nos ofrece un ajustado análisis de la influencia de las ordenanzas municipales aprobadas a comienzo del siglo, que acompañadas de los documentos que se elaboran como el Catastro de la Ensenada, el Interrogatorio de la Real Audiencia, el Censo de Floridablanca, nos proporcionan la información necesaria para llegar a la conclusión de que Llerena sigue estando en el mismo lugar que en los siglos anteriores en cuanto a que mantiene su hegemonía en los aspectos administrativos, fiscal y religioso, si bien su jurisdicción se ve mermada al conseguir la independencia municipal los lugares de Higuera de Llerena en 1786 y Maguilla en 1749, que anteriormente habían pertenecido a su Ayuntamiento.

En este siglo de las luces sobresale el llerenense Juan de Hermosilla y Sandoval, que nació en 1715, autor de las obras del trazado del Paseo del Prado de la capital de España, el proyecto del palacio Anaya de Salamanca, el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o la restauración del palacio de Carlos V y de la Alambra en Granada.

La Guerra de la Independencia (1808-1814) en nuestra ciudad tuvo gran incidencia, con la batalla de Cantalgallo en 1810 Llerena es destruida en parte y esquilmada por las tropas francesas. Se produjeron muchos destrozos en edificios importantes y parte de nuestro riquísimo archivo histórico fue destrozado y sirvió de asiento a las caballerías, saliendo gran número de importantes obras de arte de nuestras iglesias, tales como parte del retablo de la iglesia de Nuestra Señora de la Granada decorado por Zurbarán.

En el siglo XIX desaparece la Orden de San Marcos de León, deja de ostentar su cargo en Llerena el gobernador de la Provincia y del Partido y se decreta en 1834 la abolición del Santo Oficio de la Inquisición, instituciones que fueron los pilares de la hegemonía llerenense durante los siglos anteriores.

Tras el decreto de suspensión de la jurisdicción religiosa que mantenían desde siglos las Ordenes Militares, en Llerena se produce el llamado “Cisma de Llerena”, provocado por el clérigo don Francisco Maesso de la Fuente al no admitir acogerse a la jurisdicción del Obispado de Badajoz. En algo más de un año se produjeron diversos altercados que se apaciguaron cuando Alfonso XII llega al trono, provocando con aquel decreto la desaparición del provisorato de Llerena.

Las sucesivas desamortizaciones produjeron también un gran descalabro para la economía municipal de Llerena y en definitiva para todo su vecindario. La de Mendizábal de 1837 y Madoz en 1855 dejaron casi sin recursos al Ayuntamiento de Llerena que perdió casi la totalidad de las dehesas de su propiedad y que había mantenido y explotado durante siglos proporcionando unos importantes beneficios para las arcas municipales. Desparecieron también algunos conventos, como Santa Isabel, San Francisco, La Merced, San Sebastián y la Concepción, quedando subsistente solamente Santa Clara.

No obstante, durante este siglo XIX, se mantuvieron en la ciudad algunas importantes industrias que contribuyeron a un aumento demográfico significativo que valió también para presionar en la construcción de la línea del ferrocarril Mérida-Sevilla en la segunda mitad de la centuria hasta su conclusión del último tramo en 1885 entre Llerena y El Pedroso, contribuyendo con esta obra al progreso económico de toda la comarca.

Los finales de siglo propiciaron un aumento de la actividad cultural de Llerena amparada por las inquietudes de importantes intelectuales llerenenses que con su pluma rememoraron la historia de Llerena y sus costumbres con publicaciones de libros y prensa que han llegado hasta nosotros como don César del Cañizo Robina, don Eulogio Montero Santarem, don Felipe Muriel, don Antonio Sabido Martínez, don Pablo Fernández-Grandizo, don Manuel Henao Muñoz

Mina de la Jayona

La mina de la jayona se encuentra en Fuente del Arco (Badajoz). Es una antigua mina de hierro situada en la Sierra de la Jayona.

Su recuperación ambiental ha generado un espcio de enorme belleza con unas vistas impresionantes.

La Mina de la jayona, constituye un ejemplo de explotación minera abandonada, cuya reecuperación ambiental ha generado un habitat singular de gran interés geo-ecologico y de una belleza casi mágica.

Sin parecerse a nada conocido, la mina de la Jayona reúne las características propias de los roquedos verticalizados; las condiciones de luz, humedad y vegetación de los desfiladeros fluviales, y la fauna y la flora de los ecosistemas mediterráneos propios de Extremadura.mina-de-la-joyana_40

Desde principios de siglo hasta pasado los años 20, pozos, socavones y galerías fueron dando forma a lo que hoy se conoce como un espectacular vaciado.

Doce héctareas de arquitectura industrial en ruinas que albergan mineralizaciones metálicas de todo tipo: planos de fallas con estrías, milonitas asociadas…deformaciones estructurales de difernte origen y escala.

El interés geologico de la Jayona se encuentra acrecentado por la erosión de las calizas, lo que ha dado lugra a mezclas de minerales con formas caprichosas que se iluminan con los haces de luz que penetran por las numerosas oquedades y huecos.

Los Pastueros

La Finca de los Pastueros en el termino municipal de Llera es otros de los lugares emblematicos que encontramos por aquí.

Este paraje posee un importante atractivo paisajistico, además de una importancio geologica, donde encontramos determinados procesos erosivos que han afectado a la roca trás la deforestación.

Además en desde el punto de vista natural nos encontramos en una zona ZEPA, albergando gran viriedad de fauna asociada al río Matachel.

Destacamos el antiguo pobaldo de chozos de piedra, zahurdas y corarletas que encontramos en este lugar, construciones que represante a nuestros antepasados, este lugar estubo muy asociado a labores d eganado lanar, de ahí estas construciones que quedaron olovidades a merced del tiempo, para que hoy se hayan convertido en Monumento etnográfico de Extremadura.

Regina Turdulorum

El teatro es el edificio más emblemático de la antigua Regina y el mejor conservado. Se sitúo en el extremo nordoccidental de la urbe, en una suave ladera en la que se apoyó buena parte de la cavea. A los habitantes de la zona siempre les llamó la atención la presencia de enormes muros de hormigón con paramento de piedra que asomaban en medio de tierras de labranza a poco más de un kilómetro de Casas de Reina. Esos muros fueron bautizados por los lugareños como “Los paredones”. Correspondían a la parte superior del graderio del teatro.

Notable estado de conservación 

Pese a que no se ha librado del expolio, el teatro de Regina es uno de los más claros exponentes de este tipo de edificios en la Hispania romana. Han llegado a nuestros días buena parte de sus elementos originales muchos de ellos esparcidos por el yacimiento a la espera de que una futura intervención los devuelva a su lugar original.
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Restauración y uso en la actualidad 

Desde 1978 se ha venido trabajando de forma más o menos continuada en disversas áreas del edificio.
Los trabajos de reconstrucción se han llevado a cabo de forma muy racional, respetando los restos que se han conservado tras el paso del tiempo. Se ha intervenido en la scena frons, el pulpitum y uno de los auditus. En los últimos años se han devuelto a su lugar original 5 columnas casi completas que se levantan orgullosas en la escena del teatro. De las cinco sólo dos cuentan con capiteles corintios. En la parte posterior del teatro aún son muchas las columnas que esperan regresar al sitio que ocuparon durante siglos. El arco de uno de los itinera fue restituído en su lugar de origen. Además se realizaron también intervenciones para reafirmar los muros de la escena. Los últimos trabajos realizados se han centrado en algunas zonas de la cavea usando elentos originales sin caer en errores del pasado cuándo se llegó a acometer una restauración demasiado enérgica en algunas zonas del graderío.
Los continuos proyectos de restauración y adecuación del teatro de Regina han posibilitado que el edificio pueda volver a ser utilizado hoy en día. Cada verano se celebra un Festival de teatro clásico.

Regina sigue la tipología clásica de toda ciudad romana. Sus calles se circunscribían a un trazado ortogonal formando insulaes o manzanas. Como toda urbe romana contaba con dos calles principales, el Cardo y el Decumanus que se cruzaban en el foro. Gracias al perfecto estado de su red de cloacas y a múltiples investigaciones, se han podido determinar sobre el terreno por dónde discurrían.
Regina se proyectó para un futuro crecimiento que al final, por circunstancias que se desconocen, no se acabó produciendo en la medida esperada.
El perímetro de la ciudad está bien determinado por la presencia de la calzada que lo ciñe por la zona oeste y por los arroyos de San Pedro y San Blas.

Acueducto y necrópolis 

A Regina llegaba el agua a través de un acueducto que se originaba en el terreno calizo del cerro de la alcazaba. Llegaba presumiblemente a la zona más alta de la ciudad en las inmediaciones del foro, por mediación de unas conducciones de pequeño tamaño. Junto a la Ex-200 cerca de un almendro, todavía se pueden ver algunos restos de las conducciones. En la actualidad la localidad de Casas de Reina se surte de agua gracias al mismo manantial.
Regina contaba también, que se sepa, hasta el momento con dos necrópolis. Cómo era habitual en las ciudades romanas se situaban extramuros y junto a las vías que partían hacía distintas direcciones. En el caso de Regina, las necrópolis se situaron en los cerros de San Pedro y San Blas, próximos a los arroyos del mismo nombre. Son múltiples los restos funerarios hallados en esas zonas: epitafios, altares, aras, placas de marmol y otros objetos relacionados con este rito. En la imagen, típica inscripción DMS: D(iis) M(anibus) S(acrum): consagrado a los Dioses Manes. Estos Dioses eran los encargados de purificar las almas.

La muralla 

La ciudad de Regina fue fundada en el llano en un momento de relativa estabilidad en esta zona de la Hispania romana en la que está localizada. Sin embargo, las catas realizadas en la zona sur del yacimiento, han desvelado que el oppidum reginiense estuvo defendido por una muralla. A escasos metros del último edificio hallado fuera del actual perímetro del yacimiento fueron localizados los cimientos de lo que casi con total seguridad es una parte de la muralla que rodeaba Regina por la zona sur. Las excavaciones, además de la cimentación de un ancho lienzo de muralla, han destapado el foso, inherente a  toda muralla romana y su correspondiente canal de desague. No es la única zona de la ciudad en la que se han encontrado restos de muralla. Cerca de la entrada del yacimiento, también se han realizado catas que han resultado positivas.

Evolución

En período Julio-Claudio se detecta un importante desarrollo de la ciudad. En esa época pueden fecharse la construcción de diversos edificios de carácter público en la zona del Foro. El teatro pudo edificarse en época de Claudio o de Nerón. Parece que en el siglo II el desarrollo de Regina fue constante. Pocas noticias hay de los dos próximos siglos. Regina es citada por última vez en las Actas del II Concilio Hispalense en el año 619, presidido por San Isidoro, en el que se dirimió un pleito entre ésta y Celti(Peñaflor) por la jurisdicción de una basílica.

La estatua de la diosa Juno es el hallazgo más importante encontrado en Regina en los últimos años. En la actualidad forma parte de la exposición permanente del Centro de recepción de visitantes del yacimiento en Casas de Reina, junto con algunos de los restos más importantes localizados en los últimos años. Se trata de una estatua femenina idealizada y sedente, construída en mármol. Por sus características y localización los arqueólogos llegaron a la conclusión de que estaban ante una representación de la diosa Juno.

La diosa Juno en el panteón romano 

En la mitología romana Juno, equivalente a la Hera griega, era la diosa del matrimonio y reina de los dioses. Hija de Saturno y Ops, y hermana y esposa de Júpiter, con el que tuvo dos hijos, Marte y Vulcano y una hija, Ilitía. Juno fue una deidad mayor de la religión romana y formó parte, junto a Júpiter y Minerva, de la Tríada Capitolina, uno de los más importantes cultos romanos. El autor de la dama de Regina siguió lo cánones clásicos de representación de esta deidad. Nos sirve como ejemplo la estatua de la diosa Juno hallada en la ciudad de Cartago y que se conserva en el museo tunecino de Bardo. Presenta muchas similitudes con la de Regina: ambas están veladas y con diadema. El atuendo es muy similar, anudado por debajo del pecho. Las dos poseen una especie de botones en las mangas. Eso si, la Juno de Cartago estaba representada de pie y la de Regina parece que fue una estatua sedente como han revelado recientes estudios llevados a cabo y presentados en el CIAC 2013. Dichos estudios han determinado que un fragmento de estatua hallado en Llerena hace años pertenece a la parte inferior de dicha estatua. La diosa Juno de Regina se ha convertido en uno de los emblemas del Yacimiento.

Ermita del Ara

El santuario de la Virgen del Ara, situado cerca del centro urbano de Fuente del Arco, de estilo mudéjar, fue construido a lo largo del siglo XV, por mandato del prior santiaguista García Ramírez. Destacan la bella arquería mudéjar, la espadaña, y las construcciones anejas que daban servicio al templo.

La ermita de Nuestra Señora del Ara se ubica en las estribaciones de Sierra Morena, a unos 7 km del centro urbano de Fuente del Arco.ermita-interior

Destaca el entorno que acoge el santuario, un bello paraje de gran riqueza arqueológica, con abundantes vestigios de época romana.

Se sospecha que la ermita fue construida sobre los restos de un templo precristiano anterior.

Su construcción, ordenada por el prior santiaguista don García Ramírez, data de finales del siglo XIV o principios del XV, y fue concluida en el año 1494.

Cuenta con una única nave, cubierta con bóveda de cañón.

El templo primitivo estaba constituido por una iglesia, sin la espadaña ni el camarín actuales, y con algunas construcciones anejas de las que aún hoy quedan restos.

Se trataba de una bodega y dos casas de morada, una ocupada antaño por el santero, y otra destinada a los peregrinos.

Un molino de aceite del siglo XVI, cuya sala interior aloja, como único adorno, el escudo oval de armas de la Orden de Santiago, completa el conjunto.

En 1549 ya existía la sacristía, posteriormente reformada para la construcción y acceso al camarín.

Actualmente, se pueden ver los arcos tapados que constituían una galería abierta, según refleja la documentación de la época.

Destaca la arquería mudéjar de la fachada sur de la iglesia, compuesta por arcos peraltados que se apoyan sobre pilares poligonales, tras los que se ubica una de las puertas de acceso al templo, con arco de herradura enmarcado en alfiz, donde se observan restos de columnas romanas.

La espadaña de la ermita, situada a los pies del templo, se compone de dos cuerpos.

El inferior con dos vanos de arcos de medio punto, y el superior, con un solo vano y dos aletones triangulares curvos.

Su construcción concluye a finales del siglo XVII o principios del XVIII.

Desde lo alto del campanario, destacan las bellas vistas.

En el patio se ubica una bella fuente, donde feligreses y visitantes, arrojan monedas para pedir a la Virgen por el cumplimiento de sus deseos.

 

Alcazaba de Reina

La alcazaba de Reina es una fortaleza de origen árabe, declarada Bien de Interés Cultural, que sirvió como punto estratégico defensivo durante la conquista musulmana. Se considera el elemento más representativo de la ciudad de Reina.

La alcazaba de Reina está situada a unos 825 metros de altura, sobre un cerro cercano a la ciudad de Reina.

Constituye el punto de interés más representativo de la ciudad, y fue declarado Monumento Histórico-Artístico el 3 de junio de 1931.alcazaba de Reina

Si bien el origen de la alcazaba de Reina está por determinar, conserva una cerca que data de la época almohade (siglo XII).

Tras la conquista de la Península Ibérica por los musulmanes, la población se trasladó a la sierra de Reina, donde construyó una fortificación, conformada por un pequeño barrio militar con viviendas y servicios, que tuvo una gran importancia estratégica, ya que servía de residencia y, a su vez, de protección, tanto a las rutas de salida del valle del Guadalquivir como a los cruces de las antiguas calzadas.

En el año 1246, el rey de Castilla, Fernando III, cedió la villa, con su alcazaba, a la Orden de Santiago, para proteger a los peregrinos de la invasión árabe.

Posteriormente, se realizaron diversas restauraciones de la alcazaba, entre las que destacan las llevadas a cabo por el maestre de la Orden de Santiago, don Alonso Cárdenas, durante el siglo XV, y otras durante el siglo XVI (1515 y 1575), acondicionando el aljibe y las estancias residenciales.

Se piensa que en los siglos XVII y XVIII (1604-1738) se produjo el abandono de la alcazaba, lo que conllevó el deterioro paulatino de la fortificación.

La alcazaba fue construida con adobe y hormigón de barro y cal, y sillares graníticos provenientes de la antigua ciudad romana.

Está constituida por 14 torres albarranas de planta cuadrangular, entre las que destaca la del homenaje, unidas mediante lienzos de fabricación árabe.

Éstas ejercían la función defensiva del recinto interior, del que se conservan escasas estructuras, tales como varios aljibes y la antigua iglesia consagrada a la patrona de la localidad; Nuestra Señora de las Nieves.

Dada la importancia que tuvo como punto estratégico durante la conquista árabe en España, es de gran interés su visita.

Asimismo, se pueden encontrar rutas que permitirán al visitante adentrarse en una época colmada de historia, arte y cultura árabe-cristiana.

 

Ruta del rey Jayón

La Ruta del rey Jayón está en la Campiña Sur, comarca extremeña que linda con Sierra Morena. El recorrido termina en la Mina la Jayona (Fuente del Arco), declarada monumento natural y buen ejemplo del aprovechamiento de una antigua explotación minera para el conocimiento científico y didáctico de la fauna y flora del lugar.
La Jayona es una antigua mina de hierro que cesó su actividad en 1921 y que se recuperó en 1997, cuando se declaró monumento natural con el objetivo de preservalo. En el exterior, el paisaje está marcado por las escombreras; y el interior es un auténtico laberinto, con un gran hueco central de paredes verticales, alrededor del cual se comunican pasadizos y galerías. La mina tiene 11 niveles, tres de los cuales están acondicionados para visitarse.
Murciélago, buho real, azores, mirlos, jilgueros, herrerillos, rabilargos, zorzales e incluso cigüeñas negras han encontrado un hábitat perfecto en este paraje, al igual que muchos otros pequeños animales. Para visitar la mina es necesario pedir cita previa en el número de teléfono 924 878 001

Continuando con la Ruta del rey Jayón, cabe destacar de ella que su dificultad es baja, aunque cuenta con un recorrido largo, de 22 kilómetros (6-8 horas). Otoño, invierno y primavera son las mejores épocas del año para practicarla.
El recorridose inicia en la plaza de España de Llerena y se recorren varias calles del casco histórico hasta llegar al Humilladero de San Lázaro, en las afueras de la población.
Por tierras de cereales y en ocasiones junto al trazado ferroviario discurren los siete primeros kilómetros de la ruta, hasta llegar al teatro romano de Regina, desde cuya cavea se puede ver el siguiente punto del camino, la localidad de Casas de Reina, situada a 1,5 kilómetros, Por el pueblo hay que pasar dos veces, antes y después de subir al punto más alto del itinerario, la alcazaba árabe de Reina, situada a 800 metros de altura. Se trata de uno de los puntos estratégicos históricos más importantes del sur de Extremadura durante la Edad Media.
En el Cerro del Castillo, además del recinto amurallado de la alcazaba, también hay una ermita hispano-visigoda. Al descender, el camino discurre por parajes de gran belleza donde abundan los olivos, los encinares y las jaras. Durante varios kilómetros la ruta transcurre por una antigua cañada para el ganado que venía del norte.
Después hay que cruzar la Rivera del Ara y a poca distancia, una de las ermitas más bellas de Extremadura, la de la Virgen de Ara, de estilo mudéjar. Pasado el santuario, solo quedan dos kilómetros para que concluya la ruta, en la Mina de la Jayona.

En el entorno de esta ruta se pueden ver atractivos paisajes de serranías y llanuras, yacimientos arqueológicos y monumentos artísticos, históricos y naturales, además de la fauna y flora del sur de Extremadura.